El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Agua mansa, traidora y falsa.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Al que no le saben, le inventan.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
A pan ajeno, navaja propia.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Arca abierta al ladrón espera.
Así se mete, como piojo en costura.
A un fresco, un cuesco.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Bien urde quien bien trama.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Buena fama, hurto encubre.
Burla pesada, en veras acaba.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Burlas suaves traen burlas graves.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Come con él, y guárdate de él.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Con el engañador, se tú mentidor.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.