El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El que tiene buba, ése la estruja.
Sopas y morder, no puede ser.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Van al mismo mazo.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Quien mucho escucha, su mal oye.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
No hagas bien sin mirar a quien.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
De dos males, elige el menor.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Trato es trato.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Berenjena, ni hincha ni llena.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
El necio dispara pronto sus dardos.
El comer mató a muchos; el hambre, a casi ninguno.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.