Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Buey suelto, rey muerto.
Porfía mata venado, que no venablo.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Tras cada pregón, azote.
De día no veo y de noche me espulgo.
No mes dos mortos mata os teus porcos
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Dar palos de ciego.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
En Octubre, de la sombra huye.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Juego de manos, rompedero de ano.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Váyase lo ganado por lo perdido.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Buena compañía, Dios y Santa María.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
De diestro a diestro, el más presto.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.