Querer y no querer, no está en un ser.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Nadie envejece a la mesa.
Más fácil es ganar que conservar.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Innovar, casi siempre es empeorar.
Nadie da palos de balde.
El avariento nunca está contento.
Buen corazón vence mala andanza.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Iglesia, o mar, o casa real.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Ruego de Rey, mandato es.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
No son hombres todos los que mean en la pared.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Pronto y bien no hay quien.
Con promesas no se cubre la mesa.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Quien no tiene, perder no puede.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.