Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Mucho saber, menos ignorar es.
Cada día se aprende algo nuevo.
Para aprender, perder.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
Atender y entender para aprender.
Lección dormida, lección aprendida.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
El que no enseña no vende.
Mientras más aprendo menos sé.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
De la continua lección nace la ciencia.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Leerle a uno la cartilla.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
La vida es una universidad.
El ejercicio hace maestro al novicio.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
El lo que se pierde, se aprende.
Más enseñan las manos que los labios.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Amor no quita conocimiento.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
El maestro sabe lo que hace.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Secreto entre reunión es de mala educación.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.