Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Haz bien y no acates a quien.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
No hagas mal y no habrás miedo.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Soltero maduro, maricón seguro.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
El hombre propone y Dios dispone.
Si voy, con lo que te doy.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Hombre anciano, juicio sano.
El interés tiene patas.
A los tuyos, con razón o sin ella.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
A misa, no se va con prisa.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Hoy te lo dice tu amiga.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Caro compró el que rogó.
Hecha la ley, hecha la trampa.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
De la casada y la separada, dos cucharadas.