Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Casa de Dios, casa de tos.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
El trabajo por la mañana vale oro.
Nadie ha visto el día de mañana.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
De buena casa, buena brasa.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Nadie se muere en la vispera.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
A buenas horas, mangas verdes
Capa de pecadores es la noche, señores.
Quien tenga tiempo que no espere
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Una copa a las once, son once a la una.
Pan y vino andan camino.
El vino con el amigo.
Hacer el primo.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Dulce y vino, borracho fino.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
[inicio del curso].
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
A la gente alegre el cielo la ayuda
Más pija que el Don Bosco.
El buen enero, frío y seco.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Más ordinario que una monja en guayos.
El vino abre el camino.