Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Quien ama, teme.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Bueno de asar, duro de pelar.
Alegría amagada, candela apagada.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Esperanza que consuela, que no muera.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Demasiado pedo para la mula.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Las dilaciones son peligrosas.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
A mal Cristo, mucha sangre.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
El pecado te acusa.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Boca con duelo, no dice bueno.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Caranga resucitada pica muy duro.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Diste la mano y te agarraron el pie.
El que se afloja se aflige.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
El gozo en el pozo.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
La llaga sana, la mala fama mata.
El muerto se asusta del degollado.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El que bien te quiere te hará llorar.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
El corazón conoce la amargura del alma.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.