Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Ladran, pues cabalgo.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
El que espera desespera.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Palabra de boca, piedra de honda.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Gente parada, malos pensamientos.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Cada día olla, amarga el caldo.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
A jugar y perder, pagar y callar.
El mal de tonto, no tiene cura.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Tiene más miedo que vergüenza.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Borrego al camión, duro a la montera.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
No vale un ardite.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Las penas con pan son buenas.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
A gran salto, gran quebranto.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
La envidia es carcoma de los huesos.
No dar su brazo a torcer.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Después del gusto, que venga el susto.
Del mal, el menos.
Confesión hecha, penitencia espera.