Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Nunca te apures para que dures.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Muerto, ¿quieres misa?.
Maldigo el diente que come la simiente.
Si vas al médico, es que estás enfermo.
Ni miento ni me arrepiento.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Como que se murió si me debía.
Palo dado ni Dios lo quita.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Al mal año, tarria de seda.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Vino y pan andar te harán.
Un real de deuda, otro acarrea.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
La misa, dígala el cura.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Ládreme el perro y no me muerda.
Toma y daca.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.