La muerte lo mismo come cordero como carnero.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Al maestro, cuchillada presto.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Más vale sudar que estornudar.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Une maladie qui vuelve es mortal.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
A comida de olido, pago de sonido.
Piedra que rueda no hace montón.
Los extremos se tocan.
La lengua unta y el diente pincha
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Pa'trás como las del marrano.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Están cortados por la misma tijera.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Dan darán, dicen las campanas.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
La necesidad hace maestros.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Contigo me entierren, que me entiendes.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Poco y en paz, mucho se me haz.
No hay bueno caro ni malo barato.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
En arca abierta, el justo peca.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
A secreto agravio, secreta venganza.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.