De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
El que trae , lleva.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
No hay hombre sin hombres.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Miren quién habló, que la casa honró.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
A brutos da el juego.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
Madre pía, daña cría.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Aramos, dijo la mosca al buey.
La muerte todas las medidas vierte.
Que dulce queda la mano al que da.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Atender y entender para aprender.
Quien acomete vence.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Desbarata hasta un balín.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.