El que calla, otorga.
Mañana te lo dirá la vida.
Poco a poco se anda lejos.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Para el avaro, todo es caro.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
La compañía en la miseria hace a ésta más
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Dádiva forzada no merece gracias.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Lo que sea que suene.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Más verga que el Trica programando.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Quien menos procura, alcanza más bien.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
A cabrón, cabrón y medio.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Siempre habla quien menos puede.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Come y bebe, que la vida es breve.
Date prisa, pero no corras.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Después del gusto, que venga el susto.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Casarse bajo el palo de la escoba
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Llegar al humo de las velas.
Hacerte amigo del juez