Al pez, una vez.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Boda y mortaja, del cielo baja.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Buena fama, hurto encubre.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Habló de putas "La Tacones".
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Le di la mano y me mordió los dedos.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Buena, por ventura; mala, por natura.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Limosnero y con garrote.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Calumnia, que algo queda.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Amor nunca dice basta.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
De higos a brevas, larga las lleva.
Cada pájaro lance su canto.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Poco y en paz, mucho se me haz.
De boca para fuera.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
La bonanza amenaza borrasca