El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Malo vendrá que bueno me hará.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
El que mucho corre, pronto para.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Boca con duelo, no dice bueno.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Al mal tiempo, buena cara.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Hacer de un camino, dos mandados.
Real ahorrado, real ganado.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Pesar compartido, pronto es ido.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El abad canta donde yanta.
Pan duro, pero seguro.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
A gran seca, gran mojada.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
De tal árbol tal astilla.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Abierto el saco, todos meten la mano.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Al buen callar, llaman Santo.