Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Calle mojada, caja cerrada.
Ambicioso subido, pronto caído.
El verano es la madre de los pobres
A buenas horas, mangas verdes
Gran tocado y chico recado.
El que espera desespera.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Estás entre la espada y la pared.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
A creer se va a la iglesia.
Te paso la pala diego
Depende de cómo caigan las cartas
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El que regala, no vende; pero sorprende.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
El que necesita, te visita.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
El sabio calla, el tonto otorga.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Reloj y campana, muerto mañana.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Más chulo que un ocho.
Al endeble todos se le atreven.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Una palabra deja caer una casa.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El cantar, alegra el trabajar.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Quien anda mal, acaba mal.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Tripa vacía, suena pronto.
Más se mira al dador que a la dádiva.