Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El que tiene la plata pone la música.
A la pereza persigue la pobreza.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
El flojo trabaja doble.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Calva buena, luna llena.
Quien bien quiere, bien obedece.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
El pobre de su pobreza no sale.
Los casados, casa quieren.
Boca abierta, dientes de oro.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El que da, recibe.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Quien canta, su mal eta.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Donde hay leyes, hay trampas.
Las penas no matan, pero rematan.
Lo que va viene.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
De todas maneras, aguaderas.
Todo tiene un fin.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.