Lo que se deja al tiempo es del tiempo
La justicia debe llegar hasta el ladrón
De casas y de potros que lo hagan otros.
Casamiento malo, presto es concertado.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
El casado casa quiere.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Más mato la gula que la espada.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Obra común obra de ningún.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Ayudaté y serás ayudado.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
A falta de pan, buenas son tortas.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
A los tontos no les dura el dinero.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Para vos me peo y para otro me afeito.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
También los secretarios echan borrones.
Todos los oficios son difíciles.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
En vender y comprar, no hay amistad.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.