Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Juez que dudando condena, merece pena.
Si culo veo, de culo me da deseo.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Del ahogado, el sombrero.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Estar armado hasta los dientes
Alma sin amor, flor sin olor.
Como que se murió si me debía.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
La última cuenta la paga el diablo.
El joven armado y el viejo arrugado.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Pereza, llave de pobreza.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Cada uno es maestro en su oficio.
Al endeble todos se le atreven.
A más vivir, más sufrir.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Cada maestrito tiene su librito.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Boca de miel y manos de hiel.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Reniego de plática que acaban en daca.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Hasta la belleza cansa.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
La vida no es senda de rosas.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Cuentas claras, amistades largas.
Valentón y rufián, allá se van.
Dejar al gato con el pescado.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Una buena dote es un lecho de espinos