Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Llueve sobre mojado.
Costumbre mala, desterrarla.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Si vives de fiado, vives señalado.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Pedir las perlas de la virgen.
Al buen callar, llaman Santo.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Moza franca, bien juega el anca.
El que se escusa, se acusa.
Viejo es Pedro para cabrero.
Que con su pan se lo coman.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Leche y vino, veneno fino.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Esto es el pan nuestro de cada día.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Nadie arrebañando engorda.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Lo que está por pasar pasará.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Iglesia, o mar, o casa real.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.