Alabanzas y regalos, malos tratos.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
El saber no ocupa lugar.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
La cascara guarda el palo.
Puro de Cobán, solo comen y se van
A fullero, fullero y medio.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Callar y callemos que todos de barro semos.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Bien gobernar y no mucho bailar.
El pasajero se conoce por la maleta.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
No sufras por calenturas ajenas.
Comer arena antes que hacer vileza.
Olla remecida u olla bien cocida.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Para el postrero no hay cuchara.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.