Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Callar como puta tuerta.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Pan tierno, casa con empeño.
El papel que se rompa él.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Arroz pasado, arroz tirado.
El cebo oculta el anzuelo.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El llanto sobre el difunto.
A cada pez le llega su vez.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Lo dicho, dicho está.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
No hay don sin din.
Donde hubo pan migajas quedan.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Viento del solano, agua en la mano.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Pájaro viejo no entra en jaula.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.