Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
A dos palabras tres porradas.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Un buen día nunca se olvida.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Calma piojo que el peine llega.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
Atrás viene quien las endereza.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Hablar a calzón "quitao".
La cortesía exige reciprocidad.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.