Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Canario triste, no come alpiste.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Burro suelto del amo se ríe.
Agua de llena, noche de angulas.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Escarba la graja, mal para su casa.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Pedir las perlas de la virgen.
Todo mi gozo en un pozo.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Más merezco; pero contigo me conformo.
A buen sueño, no hay cama dura.
Mal camino no va a buen lugar.
Al rey muerto rey puesto.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
El que se enoja pierde.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Al bobo, múdale el juego.
Todos los extremos son malos.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Por unas saludes, no te desnudes.