Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Tiene la cola pateada.
Viejo con moza, mal retoza.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Mal reposa la vida dudosa.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Mas mata la duda que el desengaño.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Aún queda el rabo por desollar.
Por San Martín siembra el ruin.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Dar el consejo y el vencejo.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
La mucha tristeza es muerte lenta.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
El flojo trabaja doble.
El hilo se revienta por lo más delgado.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El que se enoja pierde.
Orden y contraorden, desorden.