Rodilla de lana a su dueño engaña.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
El daño hecho no tiene remedio.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Campo florido, campo perdido.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
El pan es freno del vino.
Al desdén con el desdén.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
A la fuerza ahorcan.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Abril llovedero, llena el granero.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Reniego de plática que acaban en daca.
Café cocido, café perdido.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Quien se casa, mal lo pasa.
Buenas cartas a veces pierden.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Después del relámpago viene el trueno.
Juego de manos, rompedero de ano.
Jugar y perder bien puede suceder.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Quien destaja no baraja.
Daño merecido, no agravia.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Barba a barba, vergüenza se cata.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Costumbre mala, desterrarla.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Buena fama, hurto encubre.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Emprestaste, perdiste al amigo.
El último mono es el que se ahoga.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
La glotonería acaba con muchos.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Del reir viene el gemir.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.