Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
A la hija mala, dineros y casalla.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Como es la mujer, así es la casa.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Más vale la seguridad, que la policía.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
A jugar y perder, pagar y callar.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Nadie da nada a cambio de nada.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Viento del solano, agua en la mano.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Agua vertida, mujer parida.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Más honor que honores.
A cena de vino, desayuno de agua.
Borrón y cuenta nueva.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
De buena casa, buena brasa.
De sabios es cambiar de parecer.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Lo bueno dura poco.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
La necesidad carece de ley.
Hay que predicar con el ejemplo.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.