Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
La oración de los rectos en su gozo.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Obra acabada, a dios agrada.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Obediencia es noble ciencia.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El que algo teme, algo debe.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
A buena mujer, poco freno basta.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Buena cara dice buen alma.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Los buenos modos agradan a todos.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Diligencia vale más que ciencia.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Acá como allá, y allá como acá.
Es el tercero en discordia.
La esperanza mantiene.
Amor comprado, dale por vendido.
La vida es un juego.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Juez que dudando condena, merece pena.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Donde hay caridad, hay paz.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Juicios tengas, y los ganes.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Para muestra basta un botón.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Cada uno habla como quien es.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
El corazón del justo, piensa para responder.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.