No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Más perdido que perro en misa.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Como el espigar es el allegar.
El buen vecino, arregla el camino.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
A burro viejo, poco forraje.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
A secreto agravio, secreta venganza.
No serán novillas, si tienen criadillas.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Desvestir un santo para vestir otro.
Reloj y campana, muerto mañana.
Sabe más que los ratones colorados.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Quien no arrisca, no aprisca.
Todo hombre tiene su manía.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.