Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Más vale pan duro que ninguno.
A confesión de parte relevo de prueba.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Más mamado que chupo de guardería.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Al fisgón cuando menos un trompón.
El buen vino resucita al peregrino.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Marido rico y necio no tiene precio.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Es de sabios cambiar de mujer.