Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Por San Martín, trompos al camino.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Quien sabe adular sabe calumniar.
No se cazan liebres tocando almireces.
Siempre habla quien menos puede.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Los celos ciegan la razón.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
El que con locura nace, con ella yace.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Año de nieves, año de bienes.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Al buen jugador la pelota le viene.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Quien menos procura, alcanza más bien.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
El buen vecino, arregla el camino.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.