Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Hay quien las mata callando.
El que come con navaja, come más que trabaja.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Caga más una vaca que cien palomos.
El que asno nace, asno se queda.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Quien escucha, su mal oye.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
A la mula vieja, alivialé la reja.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Febrero el corto, el pan de todos.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Araña de día, carta o alegría.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.