Duerme más que un gato con anemia.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
El hombre haragán trabaja solo al final.
La hacienda, el dueño la atienda.
Hacerse de la vista gorda.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Dificulto que el chancho chifle.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Orejas de burro.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Callen barbas y hablen cartas.
Buscarle cinco pies al gato.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Vivir es morir lentamente.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Camina más una hormiga que un buey echado.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Papel, testigo fiel.
Reunión de pastores, oveja muerta.
A tal puta, tal rufián.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
A buen santo te encomiendas.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Caga más una vaca que cien palomos.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
El que asno nace, asno se queda.