Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Enójate pero no pegues.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
De ensalada, dos bocados y dejada.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Nadie puede hacer que un cangrejo camine derecho.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
El ojo es más grande que la barriga.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Para presumir hay que sufrir.
Nadie toma lo que no le dan.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Parece hormiga y es avispa.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
En verano hasta el más seco suda.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Lo dicho, dicho está.
Hay de todo en la viña del Señor.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
A escote, no hay pegote.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
El oro legítimo no teme al fuego.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Boca ancha, corazón estrecho.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
El llanto es el privilegio del hombre.
El de las piedras hace pan.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.