Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Cabello crespo, calvo presto.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que ama, teme.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Chocolate que no tiñe, claro está
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
El que hace la ley, hace la trampa.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Jamón empezado, pronto mediado.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Manda, manda, Pedro y anda.
A bien obrar, bien pagar.
Donde hay confianza, da asco.
Refranes y consejos todos son buenos.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Buena condición vale más que discreción.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Inclinar la balanza.
Ir por los extremos no es de discretos.
Deja la bola rodar, que ya parará.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Amor de lejos, felices los cuatro
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Ambicioso subido, pronto caído.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Pastelero a tus pasteles.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
De buen caldo, buenas sopas.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
A la virtud, menester hace espaldas.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
El temor modifica tu conducta.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
El buen hijo a su casa vuelve.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.