La música calma a las fieras.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
No tienes dedos para el piano
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
No hay burro calvo, ni calabaza con pelo.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
El burro adelante y la carga atrás.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Libro cerrado no saca letrado.
Buena ventura solo con otra dura.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Van al mismo mazo.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Poco a poco se anda lejos.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Más vale prevenir que curar.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
El que ríe el último, ríe mejor.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
La mala costurera, larga la hebra.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.