Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
A la mujer casada, el marido le basta.
El buen hijo a su casa vuelve.
No hay secreto si tres lo saben.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Todo necio confunde valor y precio.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Los mejores pilotos están en tierra.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Poco y entre zarzas.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Sirva de algo mientras se muere.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Buena vida si refrenas tu ira.
Gran mal padece quien amores atiende.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Más vale que sobre que no que falte.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
El enamorado es el camarada del alma.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
A veces perdiendo se gana.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.