El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Pedir las perlas de la virgen.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Pan y vino andan camino.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Siempre que ha llovido ha escampado.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Cada altar tiene su cruz.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Las aguas mansas son las peores
Hoy te lo dice tu amiga.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Lo que sea que suene.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
A cada paso, un gazapo.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Corta despacio, que hay poco paño.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.