Nadie da duros a cuatro pesetas.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Le puso el dedo en la llaga.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
El pobre de su pobreza no sale.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Ir uno de infantería.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
El que más hace, menos alcanza.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
No compares el tocino con la velocidad.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Cada cual ha de llevar su carga.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Hay quien no ve su camino.
El vino abre el camino.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.