El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
En buena casa, mal inquilino.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Cava, cava y encontrarás agua.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Ser feliz como pez en el agua
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Al tonto se le conoce pronto.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El que mucho analiza, se martiriza.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Caballo de andadura poco dura.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Está como abeja de piedra.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Un yerro, padre es de ciento.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Lo tragado es lo seguro.
Más vale tender la mano que el cuello.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.