A días claros, oscuros nublados.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Cual es el rey, tal es la ley.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Es como llevar leña para el monte.
El interés tiene patas.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
A misa temprano nunca va el amo.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Año lluvioso, échate de codo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Virgo viejo, puta segura.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Reyes y mujeres no agradecen.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Cabeza vana no cría canas.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
El que no mira, suspira.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El mundo está vuelto al revés
Visitas de tarde en tarde y corticas.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
En casa llena el loco no se apena.
En amores, los que huyen son vencedores.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.