La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Dios castiga sin palo ni piedra
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
El que se casa, por todo pasa.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Por la peana se adora al santo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
A quién le dan pan, que llore.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Por el pico, muere el grande y el chico.
El hombre propone y Dios dispone.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Está oscuro debajo de la lámpara
De dolor, nadie murió.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Saber es poder.
Entre bueyes no hay cornadas.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Vive cantando, muere llorando.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Cada uno es artífice de su ventura.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.