A capar se aprende cortando cojones.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Chico pueblo, grande infierno.
Vive cantando, muere llorando.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Cielo aborregado, suelo mojado.
A carne de lobo diente de perro.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
La vaca grande, y el caballo que ande.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
A dos puyas no hay toro bravo.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Mira antes de saltar.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
El que mucho analiza, se martiriza.
Los de Morón como son, son.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Gran calma, señal de agua.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.