Mujer sin varón, ojal sin botón.
Juramento, juro y miento.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Casa ordenada, casa salvada.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Cuando el río suena es porque piedras trae
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Tiempo pasado, con pena recordado.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Encontrar al perro en la olla
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
De cuero ajeno, correas largas.
Pueblo chico infierno grande.
Gota a gota se forma el río.
A hurón cansado, madriguera nueva.
En cada tiempo, su tiento.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
El gallo donde canta come.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Cual andamos, tal medramos.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.