Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Se te cayó e cassette
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
El ocio es el padre de todos los vicios.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
La morena, de azul llena.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que no ama, no se desilusiona.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Carga que place, bien se trae.
Lentejas, comida de viejas.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
El primer amor nunca se olvida
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Entre bueyes no hay cornadas.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Más pica espuela de celos que de aceros.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
El avariento nunca está contento.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Malo vendrá que bueno me hará.
El que pide lo justo, recibe migajas.