La medicina cura, la naturaleza sana.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La mujer que de día calla por la noche manda.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Al amigo y al caballo no apretallo.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El amor refresca como el rocío
El mirón, ¡chitón!.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
El que se casa, por todo pasa.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Nunca viene una desgracia sola.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Fue sin querer...queriendo.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
El amor es de hermano y no de señor.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Me dejó como la guayabera.
Favores harás, y te arrepentirás.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Casa labrada y viña heredada.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.