Con solo honra no se pone olla.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
De lo perdido, lo que aparezca.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Obras vea yo; palabras, no.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Como pecas, pagas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
Cada cosa pía por su compañía.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
No son malos tiempos, es malo el hombre
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
La puerca tira del tapón
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La necesidad tiene cara de hereje.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Hacer de tripas corazón.
Cuanto más se ama menos se conoce
Al ingrato con la punta del zapato.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.