Dar al olvido.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Males comunicados, suelen ser remediados.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Boca con duelo, no dice bueno.
La fantasía es la loca de la casa
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Favor publicado, favor deshonrado.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
No hay alegría sin aburrimiento
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
A quien espera, su bien llega.
El amor no quiere consejo.
Amor de dos, amor de Dios.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Mujer que se queja, marido que peca
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Aquel que guarda siempre tiene.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Los celos son malos consejeros.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Que cada sacristán doble por su difunto.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil