Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
De lo bendito, poquito.
Una respuesta amable mitiga la ira.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
La oración de los rectos en su gozo.
Necio que calla por sabio que pasa.
Casa de Dios, casa de tos.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Quien es feliz habla poco
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Quien da el consejo, da el tostón.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
No hay mal que por bien no venga.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Vida bien concertada, vida holgada.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A quien has de acallar, has de halagar.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.