Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
El vino es la leche de los viejos.
Por la boca muere el pez.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Un buen día nunca se olvida.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El que se escusa, se acusa.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Nunca falta un culo para un bacín.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
¿Quién con una luz se pierde?
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Con el ingrato, no tengas trato.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Pagan justos por pecadores.
A dos palabras tres porradas.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Los golpes hacen silencio.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.